
De izquierda a derecha, Asad Alí Asad (Los Pajaritos), Antonio Fernández (Zaidín), Manuel Navarro (Albaicín) y Francisco Arco (La Chana), en la imagen falta el líder de la Zona Norte que por razones ajenas al periódico decidió no aparecer. :: ALFREDO AGUILAR
En algunos barrios de Granada, los verdaderos líderes a veces se encuentran fuera de las directivas vecinales. IDEAL ha hablado con cinco pilares que hasta hoy luchan por sus barriadas para lo que haga falta. Estas personas han conquistado a sus vecinos con su palabra y dedicación y por el gran altruismo hacia su entorno.
Juan Antonio Cortés, el Bolín, es monitor de educación de adultos en Cartuja. Este hombre, de 63 años, es una de las figuras imprescindible del barrio. Gitano y vecino de Cartuja desde 1975, lo encontrarán en la segunda fila empujando lo suficiente para que se haga notar. En su llegada al barrio, muchos acudían a él para que les leyera las cartas de las familias o les ayudara con las cuentas; se le daban bien los números y las letras. Este acto se convirtió en su trabajo de hoy, lo que ha llegado a ser el Centro de Adultos Cartuja, abierto desde 1981. En el centro ayudan a todo aquel que acuda con 'los números y las letras', como antes, y también les ayudan a sacarse el carnet de conducir. Bolín también es un gran mediador en el barrio. Algunos vecinos dicen que es muy difícil que éste tenga algún enemigo.
En el barrio del Zaidín, Antonio Fernández ahora es un profesor jubilado pero este vecino de 70 años lleva desde los comienzos del barrio luchando por él. Dice que no olvidará nunca la mañana de 1971 cuando acudieron las autoridades civiles, militares y religiosas a inaugurar la iglesia San Miguel Arcángel. El Zaidín no era más que un joven barrio lleno de lodo por todas partes cuando llovía, como esa mañana. Las autoridades se quedaron atrapadas en el lodazal de la inexistente plaza y los vecinos no podían aguantar la risa. Poco a poco y con mucha lucha han conseguido que el Zaidín sea el barrio más populoso de la capital y que sus plazas ya no sean lodozales. Antonio luchó como presidente de la asociación vecinal para que se construyeran colegios y el conservatorio, hasta conseguirlo. Los zaidineros siguen buscando a Antonio para que organiza fiestas, aconseje en varios temes o para que participe en lo que surja.
En el centro administrativo de la capital, el barrio de los Pajaritos, Asad Alí Asad es el epicentro de los 15.000 vecinos de esta barriada obrera. No es raro ver al profesor de idiomas en los distintos bares del barrio disfrutando de una caña. Lleva 15 años escuchando a sus vecinos como presidente de la asociación vecinal. Les ha probado que busca lo que es mejor para su barrio, no para él. Acuden a él cuando fallan las farolas, cuando hacen falta movilizaciones o cuando hacen falta espacios para distintas actividades. El barrio que está en pleno proceso de rejuvenecimiento, con pisos baratos que miran los jóvenes, tiene otro objetivo -el gran pulmón verde en los terrenos de Renfe. Asad lucha por esto porque dice que es el momento de mejorar así el barrio.
Manuel Navarro (Albayzin)
Beligerante con las amenazas del Albaicín, sean urbanísticas o de su calidad de vida
Manuel Navarro lleva quince años al frente de las marchas ciudadanas contra la inseguridad de su barrio, el histórico Albaicín. Este maestro de 59 años ha sido la voz que ha comunicado a Granada las injusticias que se han llevado a cabo en el Albaicín. Ahora se preocupa por la despoblación de su barrio ya que los hijos de sus vecinos no pueden comprar casas ahí porque son muy caras. Teme por la pérdida de la identidad del barrio. Tras tantos años cree que es hora de dar el relevo a caras nuevas pero que siempre se mantendrá vinculado a la asociación.
El Albayzin sería mucho más silencioso si no existiera la figura de Manuel Navarro Lamolda, quien ha capitaneado las marchas contra la inseguridad ciudadana o por la mejora del barrio en los últimos quince años. Este maestro de 59 años ha vociferado en los medios de comunicación las injusticias o la dejadez que muchas administraciones perpetraban contra el Albaicín, contra sus vecinos, o contra el urbanismo más protegido de Granada. "Aunque ahora las cosas han cambiado mucho, las inmobiliarias se han adueñado de muchas casas y solares. Cuando construyen no tienen miramientos, y les da igual cometer barbaridades", asegura.
A Manuel le gusta asomarse por el balcón de la placeta Carvajales, donde no es demasiado difícil deleitarse con la magia de la Alhambra. un lugar de donde los vecinos han huido por culpa de los botellones del verano. "Los albaicineros de aquí no han soportado los ruidos y han cambiado sus casas por otro sitio de la ciudad para vivir". Bueno, no sólo aquí. El despoblamiento del barrio no deja de crecer año tras año. "Los hijos de nuestros vecinos no pueden adquirir casas en esta zona porque son muy caras y se marchan fuera, nos preocupa la pérdida de identidad que está sufriendo el Albaicín".
Cuando Manuel habla, siempre tiene un deje de estar como impartiendo una clase, no cuesta demasiado descubrir la firmeza de sus ideas echando una mirada a los ojos escondidos tras sus gafas. "Nuestras luchas han logrado que mejore la seguridad en nuestras calles. Ahora estamos en un momento dulce y pedimos que la policía no baje la guardia". Este maestro comprometido con los movimientos vecinales y sociales desde hace muchos años no sólo es líder en el barrio moruno, sino fuera de sus fronteras también. "Manolo es un fiera y un histórico", decía ayer el expresidente del Zaidín, Antonio Fernández. Pero no es la única voz que respalda la labor de este tipo, siempre acompañado por una cartera colgada al hombro, y rodeado de papeles en toda reunión a la que asiste.
El paso del tiempo le está dice a este granadino que su papel como representante de sus vecinos está tocando a su fin. "Mi hora va llegando poco a poco, es necesario dar el relevo a otras personas, aunque yo seguiré vinculado a la asociación."
La política de este hombre siempre se practica a pie de calle, lejos de las alharacas mitineras de las fuerzas políticas. Su sencillez conquistó hace ya años la confianza de este barrio que siempre acude a la misma persona para defender con uñas los intereses de este barrio.
En La Chana, la tienda de comestibles de Francisco Arco sirve de punto de encuentro para muchos chaneros. Con tristeza recuerda que en su niñez todo era más alegre, no había tanta inseguridad. Paco es el colaborador altruista de La Chana que sirve de vocal en las juntas municipales de distrito para sus vecinos. Organiza la cabalgata de los Reyes Magos, recauda dinero para las fiestas del barrio o se presta a dirigir cualquiera movilización necesaria. Francisco lleva 43 años viviendo en La Chana, su 'pueblo' como lo llama. El presidente de la macrobarriada, José Fernández, cree que Paco es quizá la persona más dispuesta para colaborar y que más cosas conoce de La Chana.